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Debo confesar que, al igual que Groucho, nací a una edad muy temprana.

¿Que nos queda sin comedia? ¡Nada! La risa es la sal de la vida. Y no sólo la sal, también los demás condimentos. La tontería es infinitamente más fascinante que la inteligencia. La inteligencia tiene sus límites. La tontería no. Esta premisa maravillosa que ya mencionó Claude Chabrol es la que aplico a mi comedia. El absurdo es divertido. Y el absurdo introducido en la cotidianidad, mucho más divertido aún.

Bueno, pues eso. No se me ocurre más. Si sales, trae tabaco.

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